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VIOLENCIA FAMILIAR
 
12 de Noviembre de 2008

La violencia familiar o doméstica se refiere a todas aquellas acciones de agresión cometidas por algún miembro de la familia en contra de otro y que tiene la intención de causar daño en su vida, su cuerpo, su integridad emocional, en su libertad o su patrimonio.

¿Qué tipos de violencia familiar existen?

Existen diversas formas en las que se puede manifestar la violencia, entre las que encontramos:

  • Física: Esta es la forma que comúnmente todos identificamos, ya que engloba todo el daño físico, esto es, golpes, patadas rasguños, puñetazos, etcétera.
  • Verbal: Es menos reconocida e incluye insultos, gritos, frases de menosprecio y humillación, apodos, etcétera.
  • Psicológica: Constituida por chantajes emocionales, sentimientos de culpa, amenazas, intimidaciones, etcétera.
  • Sexual: Manoseos, acoso, violaciones, etcétera.
  • Por Omisión: Probablemente esta es la forma menos reconocida. Se encuentra constituida por la falta de cuidados o el abandono total de algún miembro de la familia en situación de vulnerabilidad.

La violencia puede dirigirse a los niños (maltrato infantil); a la pareja (violencia conyugal), y a las personas de la tercera edad o con capacidades diferentes. La mayor parte de las ocasiones la violencia familiar tiene su origen en la relación de poder y autoridad que “debe” tener el jefe de la familia.

Se sabe que en México en por lo menos tres de cada 10 hogares alguno de sus miembros es víctima de violencia familiar (en 85% de los casos el agresor es el jefe de la familia; en 12%, la madre y en 3%, otros miembros de la familia incluidos, tíos, abuelos, primos, etcétera).

Mitos o realidades de la violencia familiar

Existen falsas creencias respecto al problema de la violencia familiar y muchas de ellas son reconocidas como verdades y utilizadas para explicarla y/o justificarla.

Algunos de los mitos más comunes son:

  • “Esos problemas sólo ocurre en familias pobres”. Es una afirmación falsa ya que se presenta en todo tipo de familias sin distinción de creencias, nivel socioeconómico o grado escolar.
  • Es común escuchar a las personas recomendar ocultar este tipo de problemas argumentando que “La ropa sucia se lava en casa”. Si bien es cierto que es un problema que atañe sólo a la familia, no es motivo de vergüenza, por el contrario hay que reconocer que se requiere una red de apoyo constituida por especialistas, familiares cercanos y amigos para solucionarla.
  • “Eso es normal, ya que los hombres son violentos por naturaleza”. La violencia no es un proceso innato o natural, es aprendida a través de las relaciones que se establecen en la familia.
  • “Me pega porque me quiere”. No existe una relación entre el amor y el maltrato, ninguna reacción violenta indica interés por alguna persona.
  • “La violencia sólo afecta a quien la padece”. Está comprobado que la violencia familiar daña tanto a la víctima, como a todos los demás miembros de la familia.
  • “A las mujeres les gusta que les peguen”. Para ningún ser humano es agradable recibir agresiones, vivir sin violencia es uno de los principales derechos humanos. 

 ¿Qué ocurre con los niños de una familia en la que existe violencia?

Hasta que la familia no reconozca que tiene un problema y que requiere la ayuda de un especialista estará en un grave riesgo, ya que no hay que olvidar que la violencia es un proceso cíclico y que a medida de que pasa el tiempo los ciclos de tranquilidad se reducen en duración, en tanto que los episodios violentos aumentan en intensidad y frecuencia.

Algunos años después, la mayor parte de las ocasiones, los niños se convierten en victimarios y las niñas en víctimas, reproduciendo los patrones de conducta aprendidos de sus padres. Además, se sabe que los niños que crecen en hogares víctimas de violencia tienen una gran probabilidad de ser delincuentes a futuro.

¿Qué se puede hacer ante los problemas de violencia familiar?

El primer paso, y tal vez el más importante, es reconocer que existen ciertas conductas violentas que no son “normales” y que para resolverlas se requiere una red de apoyo constituida principalmente por especialistas en el tema y los miembros de la familia más cercanos; con la buena voluntad de la víctima no es posible resolver este problema.

Asimismo, es importante hacer conciencia en la necesidad de una participación activa de los demás miembros de la familia, ya sea reconociendo las señales de alerta de un evento violento o actuando cuando éste ocurra (llamar a un servicio de emergencia, la policía, un familiar, etcétera), así como participar en las sesiones de terapia recomendadas por los especialistas.

Siempre que se den episodios violentos, aléjese.

¡No se exponga. El agresor puede perder el control
y no medir las consecuencias!

 ¿Es posible prevenir la violencia familiar?

Se pueden tomar algunas medidas para establecer relaciones de pareja basadas en el respeto, la comunicación, la igualdad y el amor que ayuden a disminuir la posibilidad de que se presenten actos violentos al interior de su familia.

Invite a su familia a identificar aquellos momentos que les generan mayor tensión y juntos establezcan normas al respecto, algunas de estas normas podrían ser:

  • Cuando alguien en la familia está molesto se debe buscar un momento tranquilo para hablar, nunca debe hacerse durante el enojo.
  • Si al tratar algún tema familiar alguien siente que se está enojando, detengan la plática y reanúdenla en otro momento.
  • Cuando exista un ambiente familiar tenso invítelos a realizar alguna actividad que los ayude a relajarse.
  • Mantengan una actitud abierta a aceptar opiniones y diferentes puntos de vista. Ponga en práctica estrategias de negociación, es decir, soluciones que satisfagan los deseos o las necesidades de ambas partes.
  • Platiquen sobre las normas y los límites (de su pareja y su familia) respecto a la forma de hablarse unos a otros, el tono y el tipo de palabras que no se pueden utilizar entre ustedes (groserías, gritos, burlas, menosprecios, etcétera) y establezcan sanciones para quienes no respeten lo acordado. Hablen sobre situaciones que considere relevantes para su familia, emita cada quien su opinión, promueva en todo momento la igualdad entre hombres y mujeres, reconociendo que aunque existen diferencias físicas, cada uno tiene fortalezas y debilidades.
  • Platique en pareja sobre el hecho de que una relación no implica una lucha de poder; estar juntos no significa imponer mi voluntad sobre la otra persona, sino negociar una solución que satisfaga los deseos y necesidades de ambos.
  • Eduque a sus hijos fomentando valores como la verdad, la sinceridad, la honestidad, la lealtad, la bondad, la generosidad y el respeto, pero no olvide que se educa con el ejemplo, evite las incongruencias.
  • Busque ejercer su autoridad con moderación, que todos los miembros de la familia se relacionen a través de la comunicación y no de la imposición.
  • Enseñe a sus hijos el sentido de responsabilidad, cooperación y solidaridad mediante la asignación de tareas y responsabilidades de la casa.
Fomente en los niños el autocontrol, la capacidad de autodominio y la tolerancia a la frustración. Aproveche los juegos para que sepan que “no siempre pueden ganar”, pero que es importante el esfuerzo que se hacen
 
Última modificación:
Miércoles, 12 de Noviembre de 2008, a las 2:11, por Lic. Christian Bolaños.
 
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