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FACTORES DE PROTECCI脫N VINCULADOS CON EL INDIVIDUO聽聽
 
12 de Noviembre de 2008

En general el ser humano cuenta con aptitudes que le permiten adecuarse funcionalmente a las condiciones cambiantes del entorno y dar respuestas adaptativas a esas nuevas situaciones. En algunas ocasiones estos cambios son tan novedosos o bruscos que los recursos individuales utilizados hasta el momento resultan insuficientes. Favorecer el desarrollo de aspectos psicorelacionales fortalecer谩n las capacidades del individuo para hacer frente a los cambios de las condiciones del entorno

Con respecto a los problemas relacionados con el consumo de drogas, se destacan factores de protecci贸n como:

Los valores

La escala de valores que un individuo tiene, la construye a partir de la influencia de los valores dominantes de la sociedad, de su entorno pr贸ximo y de su experiencia personal. Si a trav茅s de la educaci贸n se facilita la construcci贸n y/o la clarificaci贸n de ciertos valores se fomenta que las personas adquieran ese marco que les va a permitir posicionarse ante eventos m谩s concretos, como es el consumo de drogas.

As铆 mismo la formaci贸n y/o clarificaci贸n de los valores hasta ahora mencionados, contribuyen a mejorar aspectos individuales de gran importancia como son la autoestima y la autoconfianza, variables que a su vez disminuyen la alta necesidad de aprobaci贸n social.

Si desde temprana edad se fomentan valores positivos hacia la salud, es posible que el individuo lo interiorice, lo incorpore a sus creencias e instrumentalice en actitudes y comportamientos que configuren un estilo de vida saludable. De tal forma, que ante la oferta de drogas, el individuo contar谩 con un criterio de salud que determinar谩 una decisi贸n ajustada hacia las mismas

En el caso de los adultos, con escalas de valores m谩s consolidadas y posiblemente m谩s r铆gidas, se hace necesaria la clarificaci贸n de valores en torno a la salud. Este proceso implica un cambio de actitudes que viene determinado, por la desaparici贸n de creencias err贸neas en torno a la salud y la incorporaci贸n de una informaci贸n objetiva.

Los valores prosociales recogen valores como la convivencia, la solidaridad, la aceptaci贸n de la diversidad, la cooperaci贸n, la participaci贸n, el di谩logo, etc. Educar a los individuos en estos valores constituye el marco para un desarrollo individual adecuado que facilita la capacidad de encuentro y coexistencia con el otro. Es muy posible que si se fomentan estos valores puedan disminuir en cierta medida factores de riesgo como la falta de conformidad con las normas sociales. Asimismo, es posible que al fomentar los valores prosociales se contribuya a disminuir algunos efectos no deseables de otros valores dominantes como la competitividad.

Valores 茅tico-morales, agrupan valores como la religiosidad, espiritualidad, responsabilidad, respeto, tolerancia, etc. Implican el posicionamiento en t茅rminos absolutos sobre el bien y el mal conllevan tambi茅n ciertos criterios de conducta en cuanto adecuaci贸n/inadecuaci贸n y seg煤n algunos investigadores los valores 茅tico-morales son en s铆 mismos protectores.

Las actitudes positivas hacia la salud

Las actitudes son predisposiciones aprendidas para actuar de un modo favorable o desfavorable ante un objeto, persona (grupo) o situaci贸n.

Sirven para manifestar los valores que se tienen, ejercen una funci贸n adaptativa y comprometen todas las dimensiones del individuo (cognitiva, afectiva y conductual).

Promover la formaci贸n o el cambio de actitudes positivas hacia la salud, favorece comportamientos incompatibles con el consumo de drogas

La competencia individual para la interacci贸n social

La competencia individual para la interacci贸n social es uno de los factores de protecci贸n m谩s estudiado y por tanto, m谩s ratificado como tal desde los resultados de las investigaciones.

La competencia social es un conjunto de caracter铆sticas personales que permiten a los individuos adaptarse de modo eficaz a su entorno social.

No se puede hablar de competencia en t茅rminos absolutos, sino que se puede decir que un sujeto es competente cuando sabe hacer uso de los recursos personales y ambientales para lograr un equilibrado progreso evolutivo.

La adquisici贸n de habilidades de interacci贸n refuerza la estructura de protecci贸n del individuo frente a la acci贸n de factores de riesgo del entorno y algunos de los individuales como el pobre autoconcepto. Genera expectativas de 茅xito social, capacita para la autoafirmaci贸n y multiplica las probabilidades de interacci贸n social.

La toma de decisiones

La exposici贸n a factores de riesgo como la presi贸n de grupo y del entorno hacia el consumo de drogas, se contrarresta tambi茅n con el desarrollo de la capacidad de tomar decisiones de forma aut贸noma y responsable. Se trata de formar en un repertorio de competencias que fomenten la autonom铆a, el autocontrol personal y la asunci贸n de responsabilidades. Estos recursos permitir谩n afrontar y resolver mejor las situaciones intra e interpersonales y har谩n que el individuo sea capaz de elegir.

Factores de riesgo y protecci贸n con el contexto

A trav茅s del contacto con los dem谩s, las personas aprenden a realizar numerosas conductas, no s贸lo mediante la observaci贸n de otros, que act煤an como modelos, sino tambi茅n a trav茅s del refuerzo que se obtiene de los dem谩s cuando aprueban el comportamiento realizado.

El consumo de drogas no es diferente a otras conductas y, en consecuencia, est谩 influido por multitud de procesos sociales que se producen en los distintos 谩mbitos en que nos relacionamos con los dem谩s: familia, trabajo, grupo de amigos, etc.

Adem谩s, las influencias sociales que afectan al consumo de estas sustancias van m谩s all谩 del ambiente inmediato, de forma que se relacionan con fen贸menos generales propios de las sociedades m谩s avanzadas (la publicidad, el hacinamiento en las grandes ciudades, etc.), siendo incluso objeto de regulaci贸n por medio de normas propias de cada cultura (estableciendo sustancias legales e ilegales, edades m铆nimas para consumir, lugares para fumadores, etc.

En conjunto, las personas -independientemente de sus caracter铆sticas individuales- se ven influidas en sus conductas relacionadas con las drogas no s贸lo por los individuos pr贸ximos a ellos y por sus grupos de pertenencia m谩s inmediatos (ambiente microsocial), sino tambi茅n por las caracter铆sticas de la sociedad en que viven (ambiente macrosocial).

Factores vinculados al contexto macrosocial

Son factores de car谩cter socioestructural y se refieren a las caracter铆sticas culturales o sociales que sirven de contexto general al consumo de drogas

Falta de recursos o facilidades para el empleo saludable del tiempo libre

La carencia de centros recreativos y de alternativas de tiempo libre dificulta a j贸venes y adultos el disfrute saludable y positivo de su tiempo de ocio. A menudo, las opciones existentes se limitan a ciertos ambientes propicios al consumo de drogas (sobre todo de alcohol), siendo los bares, pubs o discotecas, lugares considerados muchas veces como la 煤nica opci贸n de comunicaci贸n y de diversi贸n con la que cuentan. Esto se convierte en un claro factor de riesgo para el consumo de drogas.

Planificaci贸n urban铆stica

El hacinamiento en barrios superpoblados, la acumulaci贸n en determinadas zonas de viviendas sociales destinadas a las clases menos favorecidas, el chabolismo, el aprovechamiento hasta el l铆mite del suelo urbanizable en detrimento de la construcci贸n de servicios p煤blicos, centros sociales, zonas de ocio y esparcimiento, pueden generar un ambiente hostil que dificulta la convivencia y que facilita la propagaci贸n de conductas desadaptadas, que van desde los comportamientos violentos hasta el consumo de drogas.

Publicidad de drogas legales

El hecho de que el tabaco o el alcohol sean drogas legales hace posible, aunque con ciertas restricciones, que sean objeto de promoci贸n publicitaria. Ello permite que las grandes empresas tabaqueras y alcoholeras hagan grandes inversiones en publicidad, esforz谩ndose en enviar mensajes alusivos a elementos ajenos a la sustancia que le confieran un car谩cter positivo y la hagan atractiva. De esta forma, partiendo de las motivaciones e intereses de cada grupo de poblaci贸n, desarrollan estrategias publicitarias que lleven al receptor a asociar sus inquietudes con el consumo de la sustancia.

Adem谩s, no s贸lo hay que considerar la influencia de la publicidad directa, sino tambi茅n las estrategias indirectas como la presencia en series televisivas, el patrocinio de eventos deportivos, etc.

Disponibilidad de la droga

La disponibilidad de una droga tiene gran influencia sobre su consumo, de forma que -al menos hasta cierto punto- cuanto mayor es la cantidad de sustancia disponible en el mercado, mayor es el n煤mero de consumidores y mayores las cantidades consumidas.

Directamente relacionados con la disponibilidad, factores como el precio de la sustancia y su regulaci贸n legal tienen tambi茅n considerable influencia sobre su consumo.

Actitudes sociales tolerantes hacia el consumo de determinadas sustancias

Las sociedades occidentales mantienen una postura confusa e imprecisa respecto a la producci贸n y consumo de drogas legales. Al mismo tiempo, el consumo de estas sustancias est谩 claramente incorporado a nuestra forma de vida, de manera que una gran parte de la poblaci贸n las consume en mayor o menor medida.

Todo ello dificulta la toma de conciencia respecto a los riesgos derivados del consumo de drogas como el tabaco o el alcohol y hace que, en conjunto, la sociedad tienda a mostrarse tolerante con algunas pr谩cticas claramente nocivas con la salud individual y social (abuso del tabaco, borracheras, etc.).

Sistema colectivo de valores

Algunos de los valores ampliamente compartidos por las sociedades modernas pueden facilitar el abuso de drogas. Entre ellos est谩n:

El culto al dinero, al poder o al 茅xito, que puede llevar a consumir determinadas sustancias, ya sea para aumentar el rendimiento o la capacidad o porque su consumo se ha convertido en una se帽al de pertenencia a un grupo social determinado o de posesi贸n de un cierto nivel adquisitivo.

La tendencia al escepticismo y al hedonismo: la ausencia de expectativas y de confianza en el futuro puede llevar a la b煤squeda de satisfacciones inmediatas que se puedan lograr sin gran esfuerzo, aunque impliquen graves riesgos a largo plazo. El individualismo y la falta de solidaridad, porque puede contribuir al alejamiento de intereses sociales o colectivos para centrarse en la b煤squeda del placer individual a trav茅s de las drogas.

Inadecuado discurso social sobre las drogas

Algunos contenidos referentes a las drogas son compartidos por una parte importante de la poblaci贸n, generando un discurso socialmente aceptado sobre este tema que puede favorecer el consumo de estas sustancias:

Identificaci贸n del adicto con el joven delincuente, de tal forma que los consumos protagonizados por otros grupos de poblaci贸n no se valoran con la misma gravedad. Ello puede favorecer el abuso de sustancias que son habitualmente consumidas por grupos integrados social y laboralmente (coca铆na, alcohol, etc.). Incompleta utilizaci贸n por parte de los medios de comunicaci贸n de masas del t茅rmino "droga", asociado 煤nicamente a sustancias ilegales, al margen de otros tipos de dependencias a drogas tales como el alcoholismo o el tabaquismo. Ello, junto a un empleo confuso de t茅rminos como uso, abuso y adicci贸n, contribuye a la falta de conciencia de que las sustancias legales pueden resultar tan nocivas como las ilegales.

Victimismo: en ocasiones se exagera el papel de la sustancia como verdadera (incluso 煤nica) causa de la adicci贸n, de forma que el drogodependiente es una v铆ctima de factores externos a 茅l. Este planteamiento facilita el consumo de unas sustancias ante cuyo poder adictivo poco se puede hacer.

Visi贸n represiva: las noticias relacionadas con las drogas est谩n a menudo protagonizadas por la polic铆a, los decomisos, los narcotraficantes, etc. La ausencia de argumentos relacionados con el tratamiento, la incorporaci贸n social de adictos o la prevenci贸n, dificulta un enfoque m谩s dirigido a la corresponsabilizaci贸n de la sociedad en la soluci贸n de los problemas generados por las drogas.

B煤squeda del impacto: las motivaciones comerciales de los medios de comunicaci贸n les llevan a resaltar los aspectos m谩s espectaculares de las noticias relacionadas con las drogas, especialmente los enormes beneficios derivados del tr谩fico. Ello puede contribuir a reforzar la idea del tr谩fico de drogas como salida al paro o a una situaci贸n econ贸mica dif铆cil.

Adem谩s, resaltar en los medios de comunicaci贸n los aspectos m谩s morbosos y degradantes de la vida de quienes tienen una adicci贸n a drogas s贸lo contribuye a mostrar una imagen del consumo de drogas muy alejada del ciudadano medio, de forma que dif铆cilmente 茅ste puede considerarse afectado por un problema definido de esa forma.

Factores de protecci贸n vinculados con el contexto macrosocial

Son los factores de protecci贸n que surgen desde, para y por la sociedad. Tienen la capacidad de favorecer cambios en los h谩bitos de comportamiento de los grupos y los individuos.

Promoci贸n de la salud

Las acciones que se planifican desde las administraciones p煤blicas y privadas de promoci贸n de la salud tienen una finalidad preventiva. Suponen la acci贸n necesaria ante las necesidades sociales en torno a la salud y su implementaci贸n pretende ejercer una protecci贸n en los grupos y en la persona.

Limitaci贸n de la accesibilidad a las sustancias

Las leyes estructuran la organizaci贸n de las sociedades, implican el deber social del cumplimiento y suponen un modelo de comportamiento a partir del cual se establecen las relaciones entre los individuos.

La generaci贸n de leyes que limiten o regulen la accesibilidad a las drogas tiene un efecto protector sobre los individuos, suponen la articulaci贸n de mecanismos de control en la oferta, y por consiguiente, en la demanda.

Generaci贸n de actividades de ocio y tiempo libre alternativas a la cultura de consumo

Los t茅rminos tiempo libre y ocio no son equivalentes conceptualmente hablando. El t茅rmino tiempo libre surge como una contraposici贸n al tiempo de trabajo. Por tanto, se refiere al periodo de tiempo en el que no se trabaja (o estudia) y se dedica a diversas tareas: actividades dom茅sticas, actividades personales con car谩cter obligatorio, actividades de ocio, descanso, etc. Desde esta perspectiva, el ocio y el tiempo libre se categorizan en planos diferentes. No obstante, existe una tendencia generalizada hacia la equiparaci贸n de ambos t茅rminos.

Actualmente se privilegia el disfrute del ocio y del tiempo libre, se le concede una atribuci贸n de "calidad de vida". No es patrimonio exclusivo de la juventud sino que participan todos los grupos de edad.

Este nuevo protagonismo que est谩 alcanzando hace que se incremente de forma creciente la diversidad de la oferta para disfrutar el ocio y el tiempo libre.

El tipo de drogas y sus formas de consumo tienen una fluctuaci贸n din谩mica a lo largo del tiempo que impregnan con mayor o menor intensidad las distintas 谩reas sociales del individuo. Lo cierto es que las tendencias actuales de consumo est谩n claramente asociadas a los espacios y periodos de ocio y tiempo libre. Esto hace que instituciones p煤blicas y privadas comprometidas con la prevenci贸n desde hace tiempo dise帽en intervenciones para estos espacios.

Hasta no hace mucho tiempo se consideraba que un factor de protecci贸n para los individuos era el de ofertarles recursos de ocio (deportivos, actividades, etc.). Alternativos a los espacios de oferta consumo de drogas. Se ha ido comprobando que estas actuaciones hay que completarlas con propuestas que ayuden a identificar los gustos y aficiones que fomenten la generaci贸n personal de actividades de ocio saludables m谩s all谩 de la oferta externa que se hace desde una perspectiva consumista.

 
Última modificación:
Miércoles, 12 de Noviembre de 2008, a las 1:42, por Lic. Christian Bola帽os.
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