El consumo de drogas en adolescentes obedece a ciertos factores, como la creencia de que la droga no les hace daño, la presión de los amigos, la curiosidad y la suposición de que las drogas pueden ayudarlos a olvidar sus problemas o calmar sus angustias, ansiedad o dolor.
Las razones pueden ser numerosas, principalmente en esta etapa, en la cual se inicia con mayor frecuencia el consumo de drogas. Resulta fácil entender que los jóvenes se encuentren en mayor riesgo de iniciar el consumo si se considera que buscan reafirmar su identidad e independencia, así como experimentar emociones fuertes, sensaciones intensas, etcétera.
Los factores de riesgo para que los adolescentes estén expuestos al consumo de drogas pueden ser individuales (características personales, como agresividad, rebeldía, timidez, etcétera); familiares (relaciones y comportamientos, como conflictos entre padres, hermanos e hijos, sobreprotección, etcétera), y sociales (ambientes relacionados con la política, la economía, la organización de la comunidades, la violencia, la disponibilidad de drogas, etcétera).
Con la intención de que padres y madres de familia estén bien enterados sobre los factores de riesgo a los que están expuestos sus hijos adolescentes y encuentren formas de disminuirlos y evitarlos, a continuación se describen algunos de ellos.
Riesgos individuales
•Baja percepción de riesgo. Se refiere a la escasa noción que se tiene de los daños y las consecuencias que implica el consumo de drogas, por ejemplo: “si diario bebo tres copas, no tengo ningún problema, pues el alcohol se procesa rápido”. ¡Invite a su hijo a conocer más sobre los riesgos, esto le puede evitar problemas!
•Estados de depresión y ansiedad. Aparecen cuando se viven de forma constante y profunda momentos de tristeza, soledad e incomprensión. Si su hijo siente que “nadie lo quiere, ni lo comprende”, podría actuar de forma precipitada y buscar salidas “fáciles”, entre ellas el consumo de drogas. Los padres de familia tienen que estar muy pendientes, ya que la depresión puede rebasar el comportamiento cotidiano de su hijo y llevarlo a problemas graves, entre ellos el suicidio. Si usted observa que su hijo no tiene gusto por la vida, es decir, se aísla, no quiere ir a la escuela, no sale con amigos y tiene una actitud de derrota. ¡Cuidado! platique con él y busquen la atención de un especialista.
•Conductas agresivas e impulsivas. Se presentan cuando su hijo actúa con la intención de faltarle al respeto a los demás sin aparente motivo o justificación, ya sea de forma verbal o física. Este tipo de conductas dificulta la integración social y provoca otro tipo de actividades, como delincuencia, consumo de drogas, violencia, etcétera. ¡El fomento de alguna actividad cultural o deportiva puede ser una buena opción para canalizar la “fuerza extra” que tiene su hijo!
•Dificultad para establecer relaciones interpersonales. Este problema surge cuando su hijo carece de habilidades para acercarse a los otros y tiene que soportar el rechazo de sus iguales. Cuando esto ocurre, muestra inseguridad, retraimiento, agresividad, etcétera, y puede arriesgarse a hacer cualquier cosa por pertenecer a un grupo. ¡Fomente la comunicación y la autoestima en su familia!
•Dificultades escolares. Si su hijo muestra desinterés por la escuela, escasez de habilidades para desarrollar sus actividades, falta de atención o concentración, problemas de conducta, deserción o abandono escolar, reprobación y fracaso escolar. ¡Puede ser una llamada de atención por parte de su hijo! Hable con él, expóngale su inquietud y escúchelo tratando de respetar sus opiniones o puntos de vista. No haga caso omiso a estas situaciones, pueden originar otros problemas mayores, entre ellos, la vagancia, el consumo de drogas, los actos delictivos, etcétera.
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